Iris Prodan nos irá dando las consignas que permitan enfocar el trabajo en descubrir el funcionamiento personal en cada dimensión, con el propósito de revelar los desequilibrios para poder comprenderlos y corregirlos.
Cada uno dibujará su Árbol de la Vida. El trabajo requiere de una meditación diaria de siete minutos sobre el Árbol, a medida que cada uno de nosotros lo irá dibujando.
La intención es poder tomar contacto con lo que cada alma vino a rectificar y sanar aquí.
En cada clase, Iris Prodan nos irá dando información sobre la esfera que trabajaremos y compartiremos al mismo tiempo las experiencias que van ocurriendo.
El resultado es una expansión de la conciencia y un contacto profundo con el sentido de mi existencia.
Durante el viaje iremos desde lo físico a lo más sutil, desandando el camino de nuestra encarnación para transformarnos a cada paso, usando distintas herramientas, como meditaciones y visualizaciones.
Este es un trabajo de autoobservación y de autoconocimiento.

